Leer Más..." />
Bandera Negra - Secundarios — 20/05/2011 20:48

Las jugadas sucias del kirchnerismo en el ámbito secundario

El 23 de marzo pasado se realizó una reunión con el fin de presentar los mandatos para concluir a dónde iría la bandera de la CUES: si a la movilización del Encuentro de Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ) o al acto oficialista. Antes de comenzar la reunión entre los representantes de los colegios, se necesitó revisar qué mandatos eran válidos de acuerdo con la activa participación del colegio este año en la CUES, y su capacidad de relevar un mandato de base. Resulta ilustrativo el ejemplo de los colegios privados: imposibilitados de realizar una asamblea o una votación por cursos, fueron aún así presentados por el kirchnerismo como mandatos genuinos (como ocurrió con el IVA, por ejemplo). Fue así que los dos bloques, divididos por su apoyo a las distintas movilizaciones, comenzaron a desacreditar los mandatos de los colegios que a su criterio no eran legítimos. No hace falta aclarar la desorganización que esto produjo, a la cual se sumó la “negociación” entre los dos bloques de fuerza (izquierda y kirchnerismo), repartiéndose la torta de los “mandatos dudosos”.
Desde ya que no se produjo ningún consenso, no sólo por la falta de seriedad y credibilidad de la reunión y mandatos, sino también por la retirada de los k antes de cualquier resolución. La izquierda (aunque convencida de su mayoría de mandatos) no llevó la bandera a la marcha del EMVJ, porque fueron previamente amenazados por el kirchnerismo, dado que si esto ocurriese, ellos realizarían una propia para llevarla a la marcha de Cristina.
En la reunión de la CUES realizada luego del 24 de marzo, nuevamente los pibes K volvieron con sus prácticas patoteriles y anidemocráticas. Al empezar la reunión, arrancaron diciendo que si no se discutía primero lo sucedido el día antes de la marcha, se iban a ir de la reunión. Si bien considerábamos que era primordial tratar el tema de la movilización que se estaba preparando para reclamar por los planes de obras (al fin y al cabo, discutir lo que nos une y lo que le importa al movimiento secundario, salir a luchar), accedimos a poner primero en el temario la cuestión del 23 y 24 de marzo.
Luego de un extenso debate en el que sobraron los agravios, gritos, calumnias, mentiras y demás faltas de respeto, los pibes de Kristina plantearon una absurda manera de resolver el conflicto: que escribiésemos un comunicado en el que se culparía a ciertos partidos políticos porque la bandera de la CUES no fue a la marcha del gobierno. Este tipo de provocación claramente no buscaba lograr un consenso, sino generar un quiebre. La ruptura se dio brevemente después de rechazar la propuesta, cuando las agrupaciones kirchneristas se levantaron en bloque y se fueron de la reunión dándole prioridad a sus intereses partidarios antes que a su obligación como representantes. ¿Con qué cara salen a acusar a la izquierda de burócratas cuando son ellos los que tiran a la basura los mandatos de sus centros de estudiantes?
Una vez que se fueron, recién ahí pudimos comenzar a discutir un plan de lucha que iniciaría con una movilización al Ministerio de Educación de la Ciudad.
Otro evidente ejemplo de las nefastas intenciones de los amigos del gobierno nacional y popular de los Scioli, los Moyano y los Menem, quedó demostrado en la reunión del jueves 12 de mayo, convocada para determinar el funcionamiento del Congreso de la CUES. La mayoría de los mandatos establecían que el congreso iba a ser abierto y sin participación de colegios privados ni de provincia. El sábado anterior se había realizado una lista de los colegios avalados para presentar un mandato, y de acuerdo a la moción de los k, se estableció el jueves como ultimátum para esta resolución. Sin embargo, en función de que los resultados no jugaron para su lado, los K quisieron validar mandatos que no se incluían en la lista acordada. Y como si fuera poco, quisieron imponer que el conteo de mandatos se vuelva a realizar el sábado antes del Congreso, con la excusa de ofrecer más tiempo a los colegios que faltaban votar y organizar los “mandatos dudosos” de los cuales no había un representante el jueves. Además de ser una jugada sucia y desorganizada, los pibitos K claramente tuvieron en cuenta no sólo la posibilidad de cambiar la votación, sino además que la convocatoria al Congreso iba a resultar diferente, ya que la cantidad de estudiantes que participen, variaría si se les ofrece o no una participación a la hora de decidir. Sin ningún consenso, los kirchneristas se volvieron a retirar de la reunión, disolviéndola a gritos y quedando establecido lo que determinaban los mandatos sobre el funcionamiento del Congreso.

¿Qué pasó en el Congreso de la CUES?

En el Congreso de la CUES el principal debate fue en torno a la comisión encargada de hacer una puesta en común y rejunte de todos los estatutos. El conflicto mayor surgió cuando el kirchnerismo, para superar la cantidad de mandatos que negaban la participación con voto de los colegios privados, quiso validar el mandato del ILSE. Este colegio -a criterio de los dos bloques y los representantes del ILSE-, no era parte de la lista conformada en la reunión de la coordinadora. Sin embargo, la discusión en este caso giró de acuerdo a si se debería contar al ILSE como un colegio público o privado, dado que su situación de “escuela arancelada” generaba confusiones.
Por falta de consenso, se mocionó traspasar esta discusión al plenario general y de ahí votar a mano alzada para luego bajar el resultado a los colegios por mayoría y minoría. Los k estuvieron en desacuerdo, y sostenían que no había solución. Más allá de dejar claras sus intenciones de no resolver nada en el Congreso. Los chicos del gobierno estaban yendo en contra no sólo de todo lo acordado anteriormente, sino por sobre todos los mandatos de base mayoritarios que establecieron la votación abierta del congreso para destrabar este tipo de cuestiones. Como desde un comienzo no era la forma que deseaban, acusaron a la asamblea general de burócratas, cantando y absteniéndose a la votación. Decían que no se vería reflejada la voluntad real de los colegios por la falta de representación, cuando ellos abogaban a la definición de decisiones por uno o dos representantes. Por cuarta vez abandonaron la reunión, quedando por fuera de la votación final del Congreso donde se definirían, además, cosas tan importantes como el plan de lucha.

Más organización, más participación

También cabe preguntarnos cómo es posible que los intereses de ciertas agrupaciones políticas puedan ponerle tantos palos a la rueda a la CUES, principal herramienta de lucha de los estudiantes secundarios. Creemos que esto sucede cuando no hay una real participación de los estudiantes no agrupados. Hoy en día los Centros de Estudiantes mantienen una estructura tal que se delega en las agrupaciones de la “conducción” la militancia cotidiana, mientras que el resto de los compañeros y compañeras apenas inciden en las políticas de su centro de estudiantes. Todos los años se votan representantes para que se encarguen de definir la orientación política del centro. Son ellos los encargados de traer las discusiones al Centro, y de sentar posición hacia afuera. Si bien se escudan en que las cosas se deciden por asamblea o por votación en los cursos, lo cierto es que muchas veces los debates que se dan en estos espacios son el resultado de la misma puja entre fuerzas. Además, si las decisiones las toman las bases, ¿para qué se votan todos los años listas con plataformas políticas? ¿Qué importan las elecciones si todo se decide en asamblea? Salta claramente a la vista una enorme contradicción. Lo que en realidad ocurre es que las cuestiones se deciden en asamblea, pero no sobre la base de las propuestas que surgen de la iniciativa de los propios estudiantes, sino de lo que refrendan las propias agrupaciones. Todos estos elementos aportan a la separación real entre los estudiantes de base y las delegados.
Por el contrario, desde Bandera Negra consideramos que para lograr una mayor participación de los estudiantes, resultan indispensables algunas herramientas de organización, como la democracia directa y el federalismo, que permiten y fomentan la participación directa en la militancia del día a día. Esto puede realizarse a través de un cuerpo de delegados mandatados por cada curso y asambleas periódicas, como de hecho funcionan hoy en día los Centros horizontales.
Si existiese una real participación de los estudiantes, las agrupaciones se verían sobrepasadas y no podrían atentar tan fácilmente contra el movimiento secundario. Y mientras no sean los estudiantes los que participen y decidan directamente sobre su Centro de Estudiantes, podrán prevalecer las agrupaciones que tienen intereses ajenos a la construcción de un movimiento secundario que se organice y luche, como actualmente pretenden hacerlo La Cámpora, Nuevo Encuentro, la JP Evita y otras agrupaciones kirchneristas.

Por un estatuto de base e independiente de cualquier gobierno

Si queremos que la CUES realmente funcione como una herramienta de lucha de los secundarios, tenemos que tener en cuenta dos cuestiones. En primer lugar, la CUES debe ser necesariamente independiente de cualquier Estado, empresa o partido político. Es el Estado, que siempre responde a los intereses de quienes más tienen, el responsable del desfinanciamiento de la educación y por lo tanto nuestro principal enemigo. Por otra parte, tenemos que pensar en una forma de organización que garantice la participación de todos y todas, puesto que al Estado sólo puede enfrentarlo un movimiento estudiantil masivo. Es por esto que los mandatos de base tienen que ser el principal componente de la Coordinadora.
En ese sentido, los delegados deben tener la función de transmitir el mandato de su centro de estudiantes al resto de la Coordinadora y comunicar lo que pase en la CUES a su colegio o viceversa. Si se presentan votaciones para las cuales un colegio no se haya expresado a través de un mandato, el delegado debe abstenerse, de manera que no tenga posibilidad de pasar por encima de la voluntad de los estudiantes.
Las elecciones nunca podrán remplazar el debate político constante que se dé entre los estudiantes, por lo que no importa si tal o cual agrupación fue votada mayoritariamente. Las decisiones las tienen que tomar directamente los alumnos, o de lo contrario serán las agrupaciones de las conducciones las que decidan por nosotros/as.
En caso de ser una decisión que deba tomarse con extrema urgencia (como asistir a una movilización por una represión reciente) los delegados podrán decidir sin mandato expreso. Sin embargo, tendrán la obligación de refrendarlo en sus colegios.
Por otro lado, no creemos que los colegios privados tengan que participar con voto en la CUES. Hay en esto una contradicción, y sus reivindicaciones se contraponen de forma directa con las de los colegios públicos. En estos, nuestros reclamos se desprenden del presupuesto del Estado: planes de obra, becas, boleto estudiantil, etc. Sin embargo, el reclamo respecto a la disminución de la cuota de los colegios privados, implicaría que el Estado financie aún más la educación privada. Es decir, que se le saque más plata del presupuesto a los colegios públicos para subvencionar los colegios privados. Fomentando así este modelo erróneo de educación a costa de los públicos. Por este motivo, creemos que a la hora de encarar una lucha en las escuelas públicas contra el gobierno, los colegios privados no deben incidir en nuestras decisiones. De todos modos, apoyamos la iniciativa de cualquiera que quiera acercarse a luchar, por lo que proponemos una comisión que se encargue de fomentar los centros de estudiantes en las escuelas privadas, así como de coordinar en conjunto.

¡Vamos por un plan de lucha unificado!

La organización con los jóvenes k resulta ser una traba enorme para el desarrollo del movimiento secundario. Esto no tiene que ver específicamente por su apoyo a un gobierno que lejos de ser de izquierda, es el responsable político directo del desfinanciamiento y derrumbe de la educación pública, sino por querer llevar a cabo una política rupturista y manipuladora de la coordinadora, que impide que manifieste y despliegue una lucha profunda denunciando el vaciamiento y deterioro de nuestras escuelas. Los jóvenes del kirchnerismo reproducen la misma lógica en todos los espacios donde participan. Los debates que quieren instalar en la CUES nada tienen que ver con la planificación de un plan de lucha unificado para arrancarle al gobierno el conjunto de nuestras reivindicaciones, sino que son meros desvíos que intentan dividir y desmovilizar al movimiento secundario.
En este sentido, la tarea que nos tenemos que dar hoy será discutir en todos los colegios el plan de lucha votado en el Congreso de la CUES para preparar cortes zonales en todos los puntos neurálgicos de la Ciudad. Desde Bandera Negra llamamos a todos los compañeros y compañeras a organizarse en pos de la conformación del nuevo movimiento estudiantil secundario que comienza a gestarse, y que fue el pilar central del Estudiantazo del año pasado. Cómo demostramos en dicha experiencia, sólo con la asamblea y la acción directa podremos enfrentar a quienes intentan privarnos de nuestro derecho a una educación digna.

¡Copemos la CUES con mandatos de base, y organicemos la lucha!
¡Reformas edilicias para todos los colegios!
¡Becas y viandas en tiempo y forma para todos los que las necesitan!
¡Abajo la leyes antieduKativas, que se nacionalice el presupuesto educativo!
¡Unidad y arriba lxs que luchan!

  • Share this post:
  • Facebook