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FeL, UBA, Universidad — 07/09/2011 03:11

El Programa del FeL: Centros de Estudiantes

Por qué el FeL se presenta a elecciones

Desde el Frente de Estudiantes Libertarios consideramos el Centros de Estudiantes como un órgano político-gremial. Esto significa que el Centro debe cumplir tanto funciones netamente gremiales (lucha por el edificio, becas, etc), como funciones claramente políticas. Este último aspecto implica que el Centro de Estudiantes intervenga en la escena política nacional, sin limitar su accionar a la lucha al interior de la universidad. A este respecto, este año el FeL decidió presentarse a elecciones en Sociales y en Filosofía y Letras para recuperar un Centro que intervenga con claridad en la lucha de clases junto a los trabajadores, y que sepa también enfrentar a una gestión que busca adaptar a la UBA a las necesidades del capitalismo del siglo XXI. A tal fin, el Frente de Estudiantes Libertarios decidió conformar frentes políticos con la izquierda clasista en esas dos facultades. Ante la consolidación política de la burguesía (en su expresión kirchnerista) a nivel nacional y universitario, y ante la política de no confrontación con el gobierno nacional que ha llevado a cabo La Juntada, creemos imprescindible presentarnos a elecciones de Centro de Estudiantes, a fin de recuperar nuestro órgano político-gremial para la lucha.

Tanto en Sociales como en Filo seremos parte de frentes que incluyen a otras fuerzas con las que nos encontramos día a día en la universidad y en la calle luchando contra el Estado y la burguesía. Estos frentes no son casuales ni meros armados coyunturales: muy por el contrario, son expresión de una caracterización común de la etapa y de las tareas de la izquierda para este período en las facultades. El FeL considera un error político presentarse sistemáticamente a elecciones de Centro sin considerar el contexto político nacional y universitario: cada instancia electoral supone para nosotros una discusión profunda de la coyuntura y a partir de ella un trabajo minucioso por desarrollar nuestra política.

En este sentido, entendemos que el 2011 en las facultades de Filo y de Sociales necesita de un espacio de reagrupamiento de la izquierda que signifique un salto cualitativo en sus formas de coordinación e intervención de conjunto. Este espacio que hoy se expresa en una boleta electoral tiene como finalidad cerrar filas entre quienes nos posicionamos de manera firme contra la irrupción del brazo estudiantil del gobierno en nuestras organizaciones político-gremiales. Nuestra apuesta es que las elecciones de Centro sean sólo uno de los distintos espacios donde estos frentes den la disputa. Somos conscientes de que muchas agrupaciones dejan de lado la militancia de conjunto cuando terminan las elecciones, y esto es lo que queremos revertir. Con esto no le restamos importancia a las elecciones, no es casual que en la facultades donde nos presentamos el avance del kirchnerismo se haya visto de manera más significativa: perder el Centro a manos del gobierno significaría la pérdida de independencia del órgano político-gremial de los estudiantes y su subordinación acrítica a las necesidades políticas del kirchnerismo. La Juntada, actual conducción de los Centros de Filo y Sociales, ha decidido adoptar una política no confrontativa respecto del gobierno nacional. En la actual coyuntura de fortalecimiento de la burguesía tras las elecciones primarias, esta política oportunista representa un riesgo para el movimiento estudiantil, que al interior de la universidad enfrenta a una gestión dependiente del gobierno nacional, y en las calles lucha contra la represión del gobierno (desde los Qom y los docentes de Santa Cruz, hasta los detenidos en la marcha por los estudiantes chilenos).

Es por esta caracterización de la situación actual que creemos que, lejos de ser una contradicción con los principios anarquistas, militar estas elecciones es una tarea fundamental para los militantes revolucionarios. Sin miedo a equivocarnos continuamos construyendo un anarquismo militante en el seno de la lucha de clases, en todas sus manifestaciones, tomando siempre posición por los explotados.

El anarquismo ante los Centros burocráticos de hoy

Concebimos un centro de estudiantes que sea verdaderamente democrático, capaz de representar nuestros intereses a través de la asamblea como órgano máximo de decisión, y mediante la articulación de comisiones de base que discutan la política del movimiento, y sostengan un trabajo militante concreto sin ser tuteladas ni por organizaciones políticas ni por el Estado. Este Centro se encuentra en diametral oposición a los Centros concebidos como proveedores de servicios, legado de las conducciones de la Franja Morada, aún enquistada en algunas facultades. Un Centro proveedor de servicios (tales como bar y fotocopiadoras) exime al Estado de toda responsabilidad de garantizar una educación verdaderamente gratuita (materiales de estudio) y comidas a precios populares, y hace de nuestro gremio una patronal más que explota a los propios estudiantes. De este modo, el Centro de Estudiantes se desvía de sus propósitos políticos, para privilegiar los económicos o administrativos. Se asignan recursos militantes a la generación de beneficio capitalista en lugar de asignarlos al desarrollo de una política de lucha para el movimiento estudiantil. En este sentido, el FeL propone: excedente CERO. El Centro de Estudiantes debe dejar de ser caja para las agrupaciones que conducen y debe dejar de ser patrón de nuestros compañeros. El Centro debe trazar un plan de lucha para el pase a planta permanente de los trabajadores del bar y fotocopiadora como trabajadores estatales. Hasta tanto no se haya logrado esto, que el excedente de los espacios (un mínimo sobrante tras cubrir los costos de producción) se ponga a disposición de la asamblea general del Centro de Estudiantes. Un centro-patrón no puede luchar contra la explotación.

Por otro lado, es imprescindible comenzar una política de desburocratización de nuestros Centros de Estudiantes. Es urgente terminar con las estructuras verticalistas que reducen los Centros a su comisión directiva (CD). La CD no es más que una mesa chica de agrupaciones políticas, donde la política del Centro se decide a espaldas del movimiento estudiantil. Los vocales de los Centros reproducen lo más nefasto de la “democracia” burguesa: su voto en la CD no proviene de ningún mandato de base (asamblea, comisiones de estudiantes), sino que responde enteramente a la agrupación política a la que pertenecen dichos vocales. Este funcionamiento sólo es superado en coyunturas en que el movimiento estudiantil desborda el funcionamiento burocrático de la CD a través de mecanismos asamblearios de democracia directa. Este es el norte del Frente de Estudiantes Libertarios. En este mismo sentido, consideramos burocratizante el uso de “sellos” superestructurales tales como Presidencia/Vicepresidencia del Centro, Secretaría y demás. Estos no son más que sellos de goma, adornos exhibidos como trofeos por las organizaciones que los detentan, y que no hacen más que acentuar la distancia entre la CD y las bases, entre dirigentes y dirigidos. En este sentido, el FeL propone: terminar con la CD tal como es hoy y que las decisiones políticas se tomen en la asamblea. Que la coordinación del día a día la ejecute un secretariado, que no tenga atribuciones políticas profundas, sino capacidad de organizar y ejecutar lo decidido en las instancias de base.

Por esto, todos los vocales de la CD que obtenga el FeL en elecciones bucarán permanentemente el mandato de la asamblea general, así como de las comisiones de base. Los vocales del FeL van a abstenerse en toda votación en que no haya mandato de asamblea, salvo en votaciones de tipo operativas que respondan a lineamientos políticos generales de la asamblea, como pueden ser: llevar la bandera del Centro a conflictos obreros, aportar recursos para fondos de huelga, etc.

Siguiendo esta misma lógica, consideramos absolutamente burocrático y antidemocrático que las asambleas sean presentadas, moderadas y encabezadas por la conducción del Centro, y rechazamos de igual manera que el orden de intervención corresponda al orden de las vicepresidencias (1era, 2da…). La asamblea es soberana, y como tal debe decidir sobre estas cuestiones de manera autárquica, es decir darse sus propios moderadores, voceros, delegados, etc.

De cara a estas tareas, los métodos anarquistas sabrán cortar de raíz con los Centros-PyME, y recuperar nuestros gremios para la política clasista. Para que nuestro gremio participe de la lucha de clases del lado de los trabajadores, terminemos con la burocracia. Para luchar hay que democratizar.

Consejo Directivo

Desde el FeL consideramos que el Consejo Directivo (CjD), al igual que resto de los organismos de co-gobierno universitario, es una instancia antidemocrática que se rige con una lógica delegativa de la voluntad de los supuestamente “representados”. El único momento en que los estudiantes tenemos posibilidad de intervención en el CjD es durante las elecciones obligatorias de este órgano, momento en que elegimos quién queremos que se siente allí a decidir por nosotros. En la era de la democracia burguesa, el reloj del CjD no atrasa algunos minutos, sino cuando menos tres o cuatro siglos: no conforme con una democracia de tipo liberal/burguesa (una persona/un voto), este órgano se rige con mecanismos feudales. El CjD se divide en tres claustros (o “estamentos” en lenguaje medieval): los Estudiantes tenemos cuatro “representantes”, los Graduados (docentes debajo del cargo de Titular y Adjunto) tienen cuatro y los Profesores (Titulares y Adjuntos) tienen ocho. Esta minúscula minoría con capacidad para empatar con la abrumadora mayoría de la universidad, cuenta con el voto de otro Profesor habilitado para votar en caso de empate: el decano. Es decir que el claustro de Profesores tiene mayoría absoluta (más del 50% de los votos) en el CjD. Cuando se fomenta la idea de que existe un cambio posible a través de organismos inherentemente burocráticos como el Consejo Directivo se entierra la real participación de todos. Nuestra tarea es defender la organización horizontal del movimiento estudiantil mediante la democratización de nuestro órgano político-gremial. Por ello, rechazamos toda participación en instancias que -como el CjD- han sido diseñadas para anular políticamente a los estudiantes.

Todas las reivindicaciones de peso que se obtuvieron en el Consejo Directivo (como por ejemplo el rechazo a la CoNEAU en Exactas, el acta-compromiso sobre el edificio en Filo) no se ganaron por tener uno o dos consejeros más sino que fue la lucha y la movilización las que le torcieron el brazo a la gestión. Sin asambleas y acción directa, el movimiento estudiantil no tiene nada por ganar en el Consejo Directivo. Insistimos: no puede haber muestra más clara de esto que la lucha contra la CoNEAU en Exactas, y la del edificio en Filo. Ante un aula magna llena y luego de la toma del decanato en Exactas, cortes de calle y el plesbicito de las gremiales, las autoridades tuvieron que recular y votar en contra de las acreditaciones para evitar una movilización mayor. Ante un aula “magna” llena en Filo, y luego de una toma de más de treinta días, el CjD tuvo que comprometerse a construir un edificio nuevo integrado al actual y con guardería. Lo único que se logró en CjD fuera de períodos de movilización han sido declaraciones de apoyo simbólicas o resoluciones que no van a fondo en la problemática de la facultad y la UBA en general. Por eso reiteramos: no a la participación en espacios burgueses inherentemente burocráticos. El camino es recuperar los Centros para el clasismo, y avanzar en su democratización.

FUBA

Como férreos defensores de la organización de la oprimidos para enfrentar al Estado y el Capital somos conscientes de la necesidad del movimiento estudiantil de darse herramientas que trasciendan los Centros de Estudiantes por facultades, e incluso por regiones, para dar una batalla de conjunto con los sectores en lucha por una educación verdaderamente pública y al servicio de los trabajadores. En este sentido es que reivindicamos la existencia de las federaciones universitarias que nucleen al conjunto del estudiantado combativo de nuestro país (FUBA, FULP, FUA, etc.). Sin embargo consideramos que hoy en día las federaciones no están puestas al servicio de una organización realmente de base, sino que siguen siendo (por herencia de la Franja Morada) instancias burocráticas separadas de los Centros de Estudiantes y del movimiento estudiantil en su conjunto.

Ya hace 10 años que la FUBA fue recuperada por un sector de la izquierda. Esta recuperación no significó un cambio real de su estructura, y hoy en día no es más que un organismo cuya principal tarea es recaudar fondos obtenidos de la venta de apuntes. Como anarquistas repudiamos esta limitación impuesta por la misma izquierda a la Federación y militamos por su reestructuración en base a los principios de la democracia y acción directa, para darle un carácter realmente representativo y combativo. La única instancia que hoy conocemos de la FUBA son los famosos y fangosos “congresos”, que se reducen a una jornada entera de rosca y armado de listas oportunistas para obtener los votos necesarios con el fin de ganar la Federación.

Repudiamos la realización de congresos de la FUBA sin preaviso, y sin que puedan convocarse asambleas que mandaten a los delegados de cada facultad. La FUBA debe funcionar como instancia órganica en que se expresen los mandatos de base de las asambleas de cada facultad. El funcionamiento por delegados que responden a las organizaciones políticas y no a las bases es una perversión del principio federativo, al igual que la lógica de la FUBA-PyME. Al igual que para los Centros de Estudiantes, entendemos que este funcionamiento burocrático es una reproducción exacta de los mecanismo con los que se manejaba la Franja Morada. El mantenimiento de las estructuras brucráticas de la FUBA hace más que probable la posibilidad de que la derecha retome las riendas de la Federación. Si no hay un cambio radical del modo de funcionamiento de la FUBA, lo único que se necesita para que la Franja la hegemonice nuevamente, es un mero cambio en la correlación de fuerzas electoral. Hoy en día esta posibilidad es muy real, ya que el PO y La Mella juntos suman casi la misma cantidad de delegados que la derecha. La única solución es avanzar en la desburocratización de la FUBA, implementando la democracia directa en base a delegados mandatados por las asambleas de las facultades.

El Centro que necesita el movimiento estudiantil

Los Centros de Estudiantes tal como existen hoy no son una mera limitación para la organización de los estudiantes. El escenario es más grave: los Centros burocráticos son Centros servidos en bandeja a la burguesía, ya que están operando con el mismo mecanismo que el kirchnerismo necesita para que nuestros órganos de lucha estén plenamente sometidos a las políticas del gobierno nacional. De cara a esto, el Frente de Estudiantes Libertarios considera como tarea prioritaria crear los mecanismos necesarios para que la política de nuestros Centros sea decidida en los espacios de base del movimiento estudiantil: la asamblea general y las comisiones. Nuestro norte político es un Centro estructurado de tal forma que ninguna fuerza política pueda ir en contra de lo decidido por la asamblea y los espacios de base del movimiento estudiantil. Queremos ser perfectamente claros a este respecto: la forma en que se organizan los Centros de Estudiantes es indisociable de una discusión eminentemente política. No es en absoluto un mero formalismo. Se trata en cambio de un punto fundamental de nuestro programa político como estudiantes anarquistas. Consideramos que una de las principales tareas en la lucha contra el kirchnerismo estudiantil estriba en la democratización de los Centros.

Para alcanzar estos objetivos, el FeL propone:

1 – Que el Centro toma como premisa fundamental que la Asamblea General es la instancia máxima de decisión de los estudiantes. Entiende que cada asamblea es soberana sobre sí misma y que su mandato debe respetarse y llevarse adelante. Asimismo debe garantizar su funcionamiento, la plena difusión y convocatoria de cada una, como también la difusión de sus resoluciones.
2 - Que se convoquen asambleas periódicas del Centro de Estudiantes, con temario fijado de antemano (no tan sólo por las fuerzas del Centro) y ampliamente difundidas. Que se garantice que cualquier comisión del Centro de Estudiantes tenga la asistencia del Centro de Estudiantes en caso de ver la necesidad de convocar una asamblea o actividad.
3 – Que reconoce a las comisiones como parte orgánica del Centro dedicada a profundizar los mandatos políticos de la asamblea. Reconociéndolas como tales reconoce también la legitimidad de sus resoluciones y sus iniciativas políticas, veáse materiales de difusión, actividades, e incluso elaboración de convocatorias a asambleas y elaboración de planes de acción y de lucha (todo a refrendar cuanto se pueda en la asamblea general). Entra dentro de estas consideraciones también la intercomisiones (en Filo), y cualquier otra herramienta democrática de que el movimiento se dote. En ese sentido, sostenemos que los vocales del Centro deben buscar, entre cada asamblea, el mandato de la intercomisiones (Filo), o de la comisión más acorde a la temática tratada, siempre y cuando no contradiga un mandato de asamblea.
4 – Retomando estos considerandos, cualquier otra instancia deliberativa del Centro de Estudiantes debe retomar tajantemente el mandato de las asambleas, o las instancias que de ella dependen, como las comisiones y, por lo tanto, la intercomisiones (en Filo). Entran aquí secretarías, vocalías, delegados FUBA, y se hace extensivo a consejeros
5 – Que los espacios de gestión (bar, fotocopiadoras, apuntes) tengan el 100% de sus trabajadores sorteados. El Centro de Estudiantes debe dejar de ser caja para las agrupaciones que conducen y debe dejar de ser patrón de nuestros compañeros. Que el excedente de los espacios (un mínimo tras cubrir los costos de producción) se ponga a disposición de la asamblea general del Centro de Estudiantes.
6 – Que los espacios sean gestionados por una comisión abierta que garantice su funcionamiento y al mismo tiempo que proyecte planes de acción serios para arrancarle al Estado el financiamiento total de comedor y apuntes, y el pase a planta permanente de los trabajadores de estos espacios como trabajadores estatales.

Para recuperar la FUBA como una herramienta de las bases y verdaderamente federalista, proponemos:

1 - Que los delegados FUBA del Centro de Estudiantes respondan a la asamblea general del mismo.
2 - Que los delegados FUBA busquen explícita y activamente ser mandatados por dicha asamblea general. En caso de no haber sido mandatado, el delegado deberá abstenerse de votar.
3 - Que ningún congreso de la FUBA se realice sin menos de un mes de preanuncio.
4 - Que la FUBA no tenga militantes rentados. Que la totalidad de sus puestos de trabajo sean sorteados.
5 - Que el uso de los fondos provenientes de las actividades económicas de la FUBA sea decidido vía mandato de los delegados en las asambleas generales de las facultades.

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