En Filo: Dentro y fuera de las aulas, ¡lucha y organización!

Published on agosto 12th, 2012

En medio de una coyuntura marcada por el ajuste, expresado en aumentos de tarifas, recorte de subsidios y salarios que no alcanzan a seguirle el ritmo a la inflación, somos parte de un escenario en el que las expresiones de lucha que se alzan en contra de esta situación son reprimidas y perseguidas: es el caso de los trabajadores aeronáuticos, reprimidos por la Gendarmería, o incluso de estudiantes de nuestra universidad, como se mostró con la revelación del Proyecto X, un auténtico espionaje a los sectores en lucha.

La universidad está de igual forma atravesada por las contradicciones de la sociedad: cumple un rol particular dentro del capitalismo (el de garantizar su reproducción tanto en términos materiales como simbólico-ideológicos) y, a su vez, expresa en su interior las lógicas de éste. De esta forma, vemos que la universidad pública es vaciada de forma sistemática en la cantidad de docentes que no cobran un peso por su trabajo, las deplorables condiciones edilicias, los recortes en las becas, el intento de cesanteo a cientos de docentes de la UBA y una organización anti-democrática tanto del co-gobierno como de las cátedras, que subvalora al claustro estudiantil, que reproduce las camarillas profesorales y que permite la introducción de nuevas lógicas mercantiles en la educación pública. Frente a esta situación, y más aún en la coyuntura actual, se vuelve un deber organizarse para defender la educación pública de los embates mercantiles.

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El ajuste mostró sus dientes con el intento de cesanteo a cientos de docentes de la UBA, valiéndose de la autonomía universitaria para no respetar la ley de jubilaciones e imponerse. En Filo son conocidos los problemas que los estudiantes tenemos que enfrentar: las becas, el problema edilicio y la amenaza de las acreditaciones.

En la última sesión de Consejo Directivo antes del receso, se aprobó el proyecto de la gestión de reforma del reglamento de Becas. El nuevo reglamento, que establece la asignación “directa e integral”, está lejos de solucionar el problema: muy por el contrario, representa un cambio superficial si tenemos en cuenta que no se establece el aumento del presupuesto para becas (cuestión alarmante si se considera que en los últimos años la gestión aportaba un flaco 30% del total de las becas de apuntes) y que presenta requisitos aún más “altos” para acceder a una beca.

Las aulas superpobladas no son para nadie una novedad. El 2010 los estudiantes le arrancamos a la gestión del decano Trinchero, después de 31 días de toma con clases públicas y masivas asambleas, la conformación de una comisión inter-claustros para avanzar en la construcción de un edificio con más aulas destinadas principalmente a las carreras de grado, con un comedor universitario y un jardín maternal. Sin embargo, la gestión ha buscado sistemáticamente trabar las discusiones en dicho espacio. En el intertanto, los estudiantes debemos seguir cursando en el piso o en el pasillo, estudiando en un edificio que está lejos de cumpir con los requisitos mínimos de seguridad.

Mientras todo esto sucede, la ANFHE (Asociación Nacional de Facultades de Humanidades y Educación) discute las reformas a los planes de estudio de los profesorados de Historia, Geografía y Letras a espaldas de toda la universidad, que buscarían fundamentalmente engrosar el contenido pedagógico de las carreras a expensas de su contenido disciplinar específico, además de un aumento en las horas de prácticas laborales. La gestión de la facultad participa sin consulta alguna desde 2009 en esta reunión de decanos del país, dando vagas excusas cuando se le ha exigido una explicación. Estas reformas a los planes son parte de los estándares a cumplir poder acreditar las carreras ante la CoNEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) y otorgarles validez a los títulos. Aparte de esto, en junio la ANFHE organizó una jornada junto al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva para determinar prioridades de investigación, una clara muestra de su búsqueda de avance ya no solo en los profesorados.

El avance sobre nuestra educación se frena con organización

Para hacer frente a nuestras problemáticas, los estudiantes siempre nos hemos valido de la organización y la lucha, herramientas efectivas para conquistar nuestras demandas. Por ello, en Filo los estudiantes levantamos y sostenemos las Comisiones de Base, que trabajan de forma abierta y sistemática los problemas, reivindicaciones y planes de lucha del movimiento estudiantil de la facultad. Para enfrentar a las acreditaciones, conquistar el derecho a becas para todos quienes las pidan y conseguir el anexo de edificio en donde está el estacionamiento, debemos llevar la discusión a los cursos y organizarnos desde allí y desde las comisiones y las asambleas.

Los compañeros y compañeras del FeL apostamos a la organización desde las bases para salir a luchar, y en el camino de la conformación de un auténtico movimiento estudiantil que salga a la calle a defender una educación al servicio de las mayorías trabajadoras y que confluya con éstas en la resistencia y enfrentamiento al capitalismo y su explotación.

¡Luchar para estudiar, estudiar para luchar!


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