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FeL, Filosofía y Letras, UBA, Universidad — 28/10/2012 22:42

En Historia (UBA): ¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos? ¿Cómo llegamos hacia allá?

En Historia: ¿Dónde estamos? ¿A dónde vamos? ¿Cómo llegamos hacia allá?

Las preguntas que encabezan este volante son las que han rondado las semanas previas a la elección de representantes del claustro estudiantil para la Junta Departamental. La respuesta generalizada a la primera de ellas (¿dónde estamos?) ha sido la aceptación de un detenimiento del proceso de democratización y cambio que vive nuestra carrera. De esta forma, luego de dos años productivos a partir del comienzo de la experiencia de representantes de los claustros estudiantil y graduado en conjunto con el director de la carrera mandatados con un programa fruto de un proceso asambleario, fueron seguidos de una brusca desaceleración en el último año y medio. El evidente estancamiento llevó a que varios compañeros de la carrera decidamos conformar la agrupación El Fin  de la Historia, con el objetivo de fortificar este proceso. Nos hemos presentado públicamente este cuatrimestre encontrando la confianza de muchos compañeros, quienes nos colocaron en un honroso quinto puesto en las elecciones que acaban de finalizar (detrás de fuerzas importantes en la carrera como La Mariátegui, el Plenario de Izquierda y la Juntada, y, a nivel nacional, el FUP).

Terminadas las elecciones, este es el momento adecuado para que el conjunto del estudiantado de la carrera haga un balance del proceso vivido hasta ahora, despojados de las faccionalidades y mezquindades propias de una campaña electoral, para que podamos responder a las otras dos preguntas que encabezan este material: ¿a dónde vamos? ¿cómo llegamos hacia allá?

Desde el Fin de la Historia hemos hecho público nuestro balance de dónde estamos, tanto en los materiales de elecciones, como en las pasadas por curso y en los debates en los pasillos de nuestra facultad. Creemos que el impasse en el que se encuentra el proceso de la carrera de Historia solo puede resolverse poniendo el cuerpo. Pero no solamente el cuerpo de las agrupaciones, el cual es fundamental, sino también abriendo canales de militancia orgánica para los compañeros que no están agrupados. No se trata de nutrir a las agrupaciones de nuevos militantes para renovarse, sino de convocar a los interesados e interesar a los que hasta ahora no han participado, a pujar juntos por revitalizar el proceso. Actualmente, el estudiante que no revista en ninguna agrupación sólo puede influir en el destino de la carrera de Historia desde la asamblea y en las elecciones. Las últimas son sólo cada 2 años y las asambleas pueden ser pocas y dispersas. Por ello es que consideramos, como hemos dicho en las elecciones en consonancia con el PTS y La Juntada, que es una necesidad prioritaria el constituir una Comisión de Junta de Historia, abierta a todos los interesados en participar (en tanto pertenezcan a la carrera, tanto como estudiantes, docentes o graduados). Las tareas que esta comisión se daría serían el de seguimiento de la Junta y sus representantes mandatados, velando por el cumplimiento del programa, siguiendo el desarrollo de la misma, proponiendo temas para el orden del día y elevando informes para todo el estudiantado. Tal comisión no está planteada en oposición a los representantes electos y mandatados, sino que se trataría de un espacio más amplio que pueda contener a los estudiantes no agrupados y a la vez motorizar el debate político entre todo el claustro estudiantil. Esta propuesta no busca sustituir a la asamblea, sino que se propone como una complementación de la misma. Las decisiones políticas seguirían residiendo en esta última, pero la comisión serviría como lugar de acumulación y debate, complemento indispensable para no desgastar al movimiento con las imposibles asambleas permanentes.

Pero para que se constituya tal comisión, es indispensable que se resuelva su creación en una nutrida asamblea de claustro. Mientras esto no suceda, la propuesta de la comisión residirá en el terreno de las hermosas abstracciones. Somos varias las fuerzas que hemos levantado la creación de tal espacio en nuestras plataformas de elecciones, por ello es nuestra responsabilidad política buscar su concreción en la realidad. Desde El Fin de la Historia consideramos prioritario que se convoque a una asamblea antes de que termine este cuatrimestre. En ella debemos realizar el balance del proceso de la carrera hasta estos días, y crear esta comisión, para poder sentar las bases de trabajo para el año siguiente.

Las banderas del programa que impulsamos en el 2008 siguen vigentes: es necesario retomar la reforma del plan de estudios para superar el plan actual acuñado por los modernos hace tres décadas; ponernos de norte la reforma del reglamento de Juntas para lograr la paridad de claustros y la elección directa de los directores de la carrera; además de ratificar las medidas progresivas que ya se han logrado, como el pago a los docentes ad honorem siguiendo los criterios de la gremial docente, la participación en las instancias de discusión de la LES y la CONEAU rechazando la acreditación de los profesorados, entre otras. Para lograr avanzar en todo esto, desde El Fin de la Historia apostamos a la coordinación con todas las agrupaciones de la carrera de Historia que buscan, con sus matices particulares, impulsar y fortalecer el proceso en el que nos encontramos. No negamos las diferencias que existen entre todos nosotros, pero apostamos a que, en los terrenos que tengamos acuerdo, sea posible el trabajo constructivo.

¡Realicemos una asamblea del claustro de Historia la primera semana de noviembre!

¡Creemos una comisión de Junta de Historia para avanzar con la democratización y el programa!

El Fin de la Historia

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