¡La resignación nunca es una opción!

Published on noviembre 21st, 2012

La semana pasada la izquierda dentro de la Facultad convocó a una asamblea para discutir entre los estudiantes la postura frente al intento de la gestión de aprobar una nueva carrera, una Tecnicatura en gestión popular de medios. Hoy ese proyecto se aprobó en una sesión de Consejo Directivo por mayoría. Nuevamente, nos encontramos con un avance anti-democrático de la gestión que le rehuye a la discusión con la totalidad del claustro estudiantil reduciendo la participación del mismo a las elecciones de representantes en noviembre.

Ahora bien, como izquierda debemos hacer una auto-crítica y revisar varias de nuestras posturas y actitudes. Si en la actualidad el kirchnerismo dentro de la facultad avanza sin freno alguno, es también porque no se ha sabido ni querido construir una estrategia en conjunto desde la izquierda que permita frenar dicho avance y construir una alternativa realmente popular, clasista y combativa. La impunidad de la gestión es el reflejo de la pasividad de la izquierda frente a ello.

En la asamblea decidimos posicionarnos en contra de una Tecnicatura que no piensa en la formación integral de un comunicador social, que equipara dentro de una comunicación popular a los medios y organismos estatales con los medios de organizaciones sociales obviando las desigualdad existentes entre ellos y que genera nuevas divisiones de trabajo donde no las hay. Asimismo, decidimos declararnos en contra de las maneras antidemocráticas con las que se maneja la gestión de Periodismo y su agrupación Rodolfo Walsh. Sin embargo, se evidenció una gran contradicción en las posiciones de algunas agrupaciones.

El Colectivo de Trabajo y Fandango reconocieron que las autoridades que hoy reinan en la facultad no son dialoguistas ni democráticas, pero al mismo tiempo propusieron utilizar la voz del consejero estudiantil por la minoría (una voz disidente frente a 15 adictas a la gestión) como una supuesta herramienta de lucha. Es decir, por un lado se reconoce que no hay ánimos de dialogar, que la gestión llama a una reunión de Consejo Directivo a fin de año cuando no hay estudiantes en la facultad para decidir a sus espaldas, pero al mismo tiempo se propone ir al Consejo, legitimar el espacio, mocionar que se atrase la discusión del proyecto para poder debatir entre todos los claustros en jornadas de debate -sabiendo de antemano que dicha moción va a ser reprobada-  y anticipar que si se vota en contra de dicha moción, el consejero se retiraría del Consejo dejando que los otros 15 representantes de un mismo proyecto político votaran sin oposición alguna.

Creemos que dicha decisión fue errónea y una cristalización de los ánimos derrotistas que residen en algunas agrupaciones de la Facultad que intentan erigirse como oposición. Tampoco somos ingenuos, nuestra propuesta fue la de impedir la sesión de Consejo Directivo mediante una medida de fuerza, pero sabíamos que esta gestión inescrupulosa no tiene miedo de votar un plan de estudios de una nueva carrera en un bicicletero si es necesario, ya lo hicieron así hace algunos años para votar un nuevo decano, o cuando decidieron ponerle el nombre de Néstor Kirchner al edificio. Sin embargo, el hecho de interrumpir la sesión nos parecía una manera clara y contundente de mostrar nuestro rechazo a un proyecto discutido entre 20 profesores, y una postura unificada y de resistencia por parte de la izquierda frente al kirchnerismo dentro de la Facultad, que hoy festeja la aprobación de su nueva carrera.

Asimismo, en asamblea fueron aprobadas las mociones conjuntas de Fandango y del Colectivo de Trabajo, quienes propusieron movilizar a Consejo Superior para acompañar al consejero de base y repudiar la aprobación antidemocrática de la Tecnicatura. Aún en desacuerdo con dicha moción, nosotros respetamos el mandato de asamblea y nos hicimos presentes. Interesante fue ver que mientras que la mayoría de los militantes de Colectivo de Trabajo se hicieron presentes, de Fandango fueron no más de 5, cuando en la asamblea para votar a favor sus mociones eran alrededor de 30, treinta que votaron por la positiva de movilizar a Consejo. Accionar que nos abre muchos interrogantes acerca del respeto que se tiene por las decisiones tomadas en asambleas. Más aún nos sorprendió la intervención que Fandango tuvo en esta reunión de Consejo, ya que no se declaró nunca en contra de la Tecnicatura como se había decidido en asamblea, y dio el visto bueno a la iniciativa, -aunque la reconoció anti-democrática-, de formación en gestión popular de la comunicación. Luego de la intervención, un docente de la gestión de Saintout tomó la palabra celebrando la posición de Fandango a favor de la tecnicatura y abriéndole una posibilidad de participación en las cátedras de la nueva carrera, declaración que dicha agrupación nunca desmintió.

Frente a esto, vemos con resquemor por un lado la pasividad de la izquierda frente a maniobras antidemocráticas y a atropellos de la gestión sobre la formación de los estudiantes y por otro, y más aún, la posición ambivalente de la COPA que esgrime planteos distintos en cada lugar en el que elige posicionarse.

Nuestra posición no parte de un principismo o purismo abstracto, ni mucho menos de posiciones “luchistas”. Luchismo sería negarnos a cualquier tipo de diálogo con las autoridades incluso aún cuando existieran las posibilidades de ser oídos y lograr avances concretos. Si realmente nosotros creyéramos que yendo a Consejo Directivo y pidiendo un plazo para la apertura de un debate lo consiguiéramos, entonces iríamos al Consejo sin dudarlo un segundo. Pero como no somos luchistas, tampoco somos ilusos, menos aún derrotistas. Sabemos que hoy los espacios de participación y decisión no existen, y si es así es porque a la gestión no le interesa creearlos. Tampoco están interesados en crear canales de diálogo con los estudiantes, ni hablar de dialogar con la oposición de izquierda.

De todas formas, no creemos que frente a esta gestión no pueda hacerse nada, ni que su avance sea infrenable: lo que falta es una decisión política unificada de la izquierda que permita hacerle frente. Si en la última asamblea, unos 50 militantes de Fandango y el Colectivo de Trabajo votaron movilizar a Consejo Directivo, como se explica la completa ausencia de los militantes de Fandango en el Consejo? Estos compañeros ni siquiera hicieron pasadas por cursos o convocatorias por internet llamando a movilizar ni tampoco a participar de la asamblea. Esto nos lleva a pensar en la escasa voluntad de Fandango para superar la clásica excusa de que “no tenemos las fuerzas” para enfrentar a la gestión. Para que estén dadas las condiciones, como mínimo tenemos que esforzarnos por que la mayor cantidad de estudiantes estén al tanto de la disputa política que debemos dar en conjunto. Es decir, tenemos que tener la voluntad de actuar para revertir la situación actual.

Quienes integramos el FEL llamamos a todos los estudiantes que se identifican con la izquierda revolucionaria, a negarse a ser permanentes víctimas pasivas de la coyuntura: cuando no existen las vías de diálogo, ni los espacios de participación y decisión, cuando tenemos una gestión que prima los intereses de su propio proyecto político por sobre la educación pública, nos negamos a elegir la pasividad, menos a tener que pedir por favor que nos escuchen o ir a un Consejo a que nos abucheen, nos silben, se nos rían en la cara y no nos tomen en serio.

En el Consejo Directivo, los consejeros de la gestión cuentan con una mayoría automática aplastante (quince). La única forma en que podríamos lograr que el Consejo no haga uso de esta mayoría automática, sería contando con el apoyo masivo de los estudiantes de la facultad. Lamentablemente, hoy en día no existe una correlación de fuerzas que nos permita presionar de esta manera a los consejeros de la gestión. Esto lo sabíamos todas las fuerzas de izquierda, como ya lo han dicho algunas de ellas en sus declaraciones. Entonces, si la aprobación de la Tecnicatura ya estaba cantada, nuestra tarea como izquierda tenía que ser plantarnos con una posición unitaria y consecuente de rechazo a las maniobras antidemocráticas de la gestión, para poder así discutir con los estudiantes de la facultad, mostrándonos como una alternativa coherente a los adictos de la gestión. Lamentablemente, ni siquiera esto hemos logrado. Hoy en día, las agrupaciones de izquierda de Perio ni siquiera son capaces de respetar las mociones que ellas mismas presentan en asamblea.

Hoy tenemos una nueva carrera en total consonancia con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, un edificio llamado Néstor Kirchner y un Centro de Estudiantes regido por el Estatuto del Bicentenario. Es innegable que el kirchnerismo es apoyado por un sector amplio de la facultad, pero no menos cierto es que la izquierda retrocede a causa de sus propios errores, e incluso por papelones como los del último Consejo. Y de esta manera les allanamos el camino a las fuerzas oficialistas, permitiéndoles que le cambien el nombre al edificio de la facultad, que impongan un estatuto antidemocrático a nuestro Centro, y que abran carreras sin consultar a los estudiantes

Estamos convencidos de que puede construirse una alternativa popular dentro de la Facultad de Periodismo y dentro de la Universidad en su conjunto, que tenga por principio la defensa de la educación pública, de los espacios democráticos y la organización estudiantil y que elija la lucha por sobre la derrota y la resignación. El pesimismo de la razón nos dice que, como izquierda, hemos hecho muchas cosas mal. Pero el optimismo de la voluntad nos llama a aprender de nuestros errores. Sólo así lograremos construirnos como alternativa a la hegemonía oficialista de la gestión y su pata estudiantil. Construyendo, como siempre, desde abajo y a la izquierda, una educación al servicio del pueblo.