¿Qué es el FeL?

Published on junio 27th, 2011

El Frente de Estudiantes Libertarios es una organización político-social, compuesta por estudiantes, cuyo norte es la revolución social, y la construcción de una sociedad comunista y libertaria. Para eso nos unimos no sólo en base a principios ideológicos o teóricos, sino en torno a una estrategia en común y un mismo perfil militante, buscando avanzar coherentemente en cada espacio educativo donde se desempeñan nuestros militantes. El FeL busca avanzar hacia su construcción como organización a nivel nacional, y como parte de una corriente más amplia, de Izquierda Libertaria.

Como organización creemos fundamental la construcción de un movimiento estudiantil de masas, que tenga continuidad en el tiempo, y que pueda aportar desde su especificidad a la construcción de poder popular. Entendemos que el sujeto revolucionario es la clase obrera, la única capaz de construir una sociedad sin explotados ni oprimidos, derrotando a la clase dominante y su Estado. El poder popular es la capacidad del pueblo de forjar sus herramientas organizativas, y plasmar en ellas un programa que se plantee la superación objetiva y subjetiva del capitalismo. En este proceso deben jugar un rol central y hegemónico los trabajadores, para guiar al conjunto del campo popular hacia un proyecto antagónico con el capitalista. El poder popular es una construcción que atraviesa distintos períodos (atados al desarrollo mismo de la lucha de clases), hasta llegar al grado de ser capaz de disputar la dirección y hegemonía de la sociedad. De allí que se vuelve fundamental poder conjugar correctamente en los procesos de construcción y lucha los elementos reivindicativos con las luchas políticas, uniendo la disputa por satisfacer las necesidades inmediatas a los objetivos generales que nos llevan a la militancia revolucionaria.

De la mano de nuestro proyecto popular y de clase, nos definimos centralmente libertarios. Entendemos como libertarios no un ideal abstracto o un comportamiento ante la vida, sino un principio político, desde el cual se considera que los grandes cambios de la sociedad, y por ende la revolución, sólo pueden ser llevados a cabo por las grandes masas. La historia la escriben los pueblos, y el rol de las organizaciones es en todo caso aportar sus herramientas para la emancipación misma de la clase trabajadora. Pero en este proceso de relación permanente entre las organizaciones sociales y las organizaciones políticas, debe estar siempre presente el respeto por la democracia directa, no meramente por una cuestión moral, sino por entender que sin plena participación de las bases, cualquier proyecto político es inviable. En nuestro pasado reciente podemos mencionar la importancia que tuvieron las asambleas durante toda la gestación del movimiento piquetero de los 90’, hasta llegar al estallido conocido como el Argentinazo. Pero también podemos rastrear estas prácticas en la memoria histórica de nuestro país a lo largo del siglo XX, en experiencias como el anarquismo de principios de siglo, la resistencia peronista, el sindicalismo clasista y combativo de los 70, y otros tantos procesos en los cuales los trabajadores han sabido posicionarse con fuerza en la escena nacional.

Partimos de la la idea de que ser libertario no es una cuestión ideológica cerrada y dogmática, sino que buscamos nutrir nuestra militancia del aporte de distintos teóricos y militantes de la larga tradición del socialismo, como Marx, Bakunin, Lenin, Gramsci o Majno, entre tantos otros. Pero a su vez, consideramos que la teoría es una herramienta que debe ser renovada permanentemente, buscando la reflexión sobre los procesos mismos en los que estamos inmersos.

A su vez, como militantes populares vemos la importancia de que la organización sea parte de los procesos complejos y contradictorios que atraviesa el pueblo al desarrollar su conciencia, no como un agente externo que tiene un programa claro y elaborado, sino integralmente dentro de la experiencia de nuestra clase, desde donde extraemos nuestras conclusiones, y desde el cual podemos influir a las grandes masas para elegir el camino de la lucha consecuente por sus demandas y a largo plazo de la revolución social. Por eso mismo rechazamos cualquier concepción sectaria que sólo participa de los procesos cuando el rumbo es delineado por la misma izquierda. Creemos que en la etapa actual, lo fundamental es reconstruir una izquierda revolucionaria con inserción en el campo popular. Para alcanzar este objetivo, en la rica coyuntura que vive Latinoamérica, es crucial no caer en prácticas que nos marginen aún más. En el caso de Argentina, esto implica no solamente conocer y nutrirnos de las experiencias que más se acerquen a nuestra ideología, sino también entender qué procesos han sido progresivos para la construcción del poder popular, tanto a nivel organizativo como programático. Es importante acompañar los procesos de masas, buscando llegar a síntesis más acabadas entre nuestra teoría socialista y la experiencia misma que hace el pueblo.

En la etapa histórica actual, luego de décadas de derrota de nuestra clase frente a la avanzada neoliberal, creemos fundamental poder aportar a la recomposición del tejido social. Es entonces una tarea fundamental la búsqueda de reconstrucción de las organizaciones sociales y políticas de los trabajadores, de los lazos solidarios que deben unir a todo el campo popular para poder pelear con fuerza por sus necesidades, y para forjar un proyecto de emancipación social, que barra con el capitalismo y construya una nueva sociedad, basada en la democracia, la igualdad y la libertad más profundas. El FeL se entiende a sí mismo como una apuesta en la larga marcha hacia el socialismo, el ideal por el que lucharon millones de trabajadores, y que sigue siendo hoy, la única solución a la explotación y la opresión capitalistas.